viernes, 19 de febrero de 2010

ÍDOLOS DE ODIO Y DESPRECIO PURO: JOSEPH ANDREW STACK


"Leí una vez que la definición de demencia es la repetición del mismo proceso una y otra vez esperando que el resultado sea, de pronto, diferente".

"Finalmente estoy listo a poner fin a esta locura. De acuerdo, Gran Hermano, IRS, probemos algo diferente: llévate mi medio kilo de carne y que duermas bien".


Palabras póstumas de un norteamericano cansado de los políticos, de las promesas vanas, de la procaz burocracia, de la depredación de la oficina de impuestos, de las lagunas fiscales que esta oficina entregaba a grandes corporaciones y a la maldita iglesia católica, cuyas cifras eran equilibradas con el mordaz ataque tributario hacia los trabajadores anónimos, esos que mantienen los altos sueldos de ministros, embajadores, senadores y burócratas de mierda. Un hombre que el día de ayer, valientemente decidió tomar su monomotor Cirus SR22 y estrellarlo contra las oficinas del gobierno federal en Austin, Texas, lugar donde su ubicaba su némesis: La dirección de impuestos.





"Esas pequeñas lecciones de patriotismo me costaron $40.000 dólares más 10 años de mi vida, y establecer mis planes de retiro de nuevo a 0

Espero que los zombies de América despierten y se rebelen"

Un ídolo que logró despertarse del letargo en que muchas veces nos sumen los medios de comunicación, las telenovelas, los realities, los partidos de fútbol, y estolideces que cada día cobran más cerebros como Facebook, Twitter y demás redes sociales que obligan a la gente a preocuparse más por nimiedades como "cuantos seguidores tengo", que por la presión y los abusos de los que somos presa, día a día, por parte de nuestros propios gobiernos "democráticos".

Joseph Andrew Stack demuestra nuevamente que las vías de hecho son la mejor y más eficiente manera de demostrar la inconformidad, el odio y la repulsión que puede llegar a aflorar en el espíritu humano. Las manifestaciones pacíficas, las huelgas de hambre, los mensajes de paz y armonía no son más que tímidos cosquilleos para quienes ostentan el poder y el brazo armado del Estado. Es a través del sacrificio, de la inmolación, de la destrucción, de la muerte y de la venganza que los mensajes quedan grabados en la reciclable memoria del "Gran Hermano".

El actuar de Stack me hace pensar que no todas las mentes humanas están adormecidas e idiotizadas, que todavía hay esperanza de encontrar librepensadores que desafían la tiranía de las mayorías y que el ser humano, ese remedo de órganos y tejidos cubiertos con ropas y abrigos, no siempre es el manso cordero que es llevado del hocico por parte de sus pastores (llámense gobernantes, curas, consejeros o jefes).

Finalmente me gustaría hacer una humilde reflexión: Si un egregio sujeto como Joseph Andrew Stack, heredero de un país capitalista con grandes oportunidades, donde los sueños se cumplen mientras la riqueza se acumula por montones; no soportó más la hipocresía y desfachatez de la oficina de impuestos, en este maldito tierrero tercermundista, lleno de hambre, pobreza, malos gobernantes, corrupción, delincuencia, falsos positivos, precarios sistemas de salud, abusivos impuestos, remedos de dictadores, terratenientes, guerrillas, muertes, etc. ¿Por qué permanecemos callados como mansas reses que se dirigen al matadero? ¿Por qué no han surgido ídolos de odio y desprecio puro que se levanten en medio de la muerte, en contra de la infame reforma a la salud, las billonarias ganancias de los bancos, la corrupción en las obras viales en Bogotá, el 4 por mil y una interminable lista de desvergüenzas? Mientras eso no ocurra, personajes como Joseph Andrew Stack tendrán mi completa admiración. ETERNA VIDA A SU ODIO FUNDADO, SEÑOR STACK!

jueves, 18 de febrero de 2010

THE WOLFMAN


Los estudios Universal desempolvan a una de las bestias que no habían aparecido de nuevo en este naciente milenio, llega pues otro remake de uno de los clásicos del cine de horror: El mítico hombre lobo.

La historia nos sitúa en la Inglaterra victoriana, y nos narra la historia de Lawrence Talbot, un hombre que regresa a su natal Inglaterra después de muchos años, en búsqueda de su desaparecido hermano. Lo único que encontrará será a una extraña bestia que acecha a los campesinos y gitanos de la zona, y a una insólita maldición licántropa que lo perseguirá hasta la muerte.

Contrario a lo que podría esperarse, esta revisión de una historia que todos conocemos de memoria (la del hombre que transforma en hombre lobo con la luna llena y que muere con las balas de plata) no resulta ser un una mala película. Si nos remitimos a sus aspectos positivos encontraremos la genial ambientación de la Inglaterra victoriana, el impecable trabajo de iluminación que juega de manera soberbia con la oscuridad y con la luz blanca de la luna llena, así como con las luces amarillas de las farolas y velas (lo que me deja la impresión de que la película tuvo un interesante proceso de tratamiento de color, porque hasta las escenas de día serán lo bastante oscuras, melancólicas y grisáceas como para situarnos en un contexto lúgubre); y claro, el trabajo de transformación del hombre a lobo, a pesar de ser hecho en CGI, resulta bastante creíble y bien realizado.


La pregunta obligada sería ¿por qué no es una excelente película? La respuesta: El aspecto narrativo resulta terrible. Los acontecimientos se narran de una manera lineal, simple, acelerada y llena de vacíos sin ninguna clase de profundidad (verbigracia: el “enamoramiento” casi instantáneo de Lawrence y Gwen) Los personajes son poco profundos y a veces carecen de la importancia que podría llegar a tener sí se les explotara más (como el detective de Scotland Yard que no tiene mayor trascendencia); y al finalizar nos quedará la sensación de que todo nos lo contaron a la carrera, como si tuvieran prisa para terminar la película: llegas, te infectas, asesinas, despedazas y jodes a todos a tu paso, así podría resumirse el ritmo narrativo de la película.

Afortunadamente las falencias narrativas quedan positivamente sopesadas por las geniales actuaciones de eminencias como Anthony Hopkins, Emily Blunt, Hugo Weaving y claro, Benicio del Toro, un cartel de lujo que cumple a cabalidad con su trabajo actoral. También habrá violencia visceral y explícita, gore en justas proporciones, y “jump scares” que harán la película entretenida y llevadera, sin que se convierta en un clásico del género o en un referente a futuro imprescindible para los fanáticos del cine de horror… entretenimiento y nada más que eso, por lo que merecería un 6 / 10. Nada que extrañar, si consideramos que la regla general es que el cine de licántropos resulta terriblemente mediocre (salvándose “An American Werewolf in London” y “The Howling”)

miércoles, 17 de febrero de 2010

CANNIBAL CORPSE - FUCKED WITH A KNIFE



Antes de partir hacia el Teatro Metropol con el fin de ver en vivo a una de mis bandas favoritas CANNIBAL CORPSE, recordaba con agrado y cierta nostalgia un hermoso episodio de mis años universitarios, y fue la dedicatoria de una de sus hermosas canciones a una infame ex-novia, canción que pertenece a su disco de 1994 "The Bleeding". Hablo de la gloriosa "FUCKED WITH A KNIFE", inmortalizada por George "Corpsegrinder" Fisher en su disco en vivo "Live Cannibalism".

A decir verdad, es una de mis canciones favoritas de CANNIBAL CORPSE (que obligatoriamente tendrán que tocar esta noche), un despliege de furia, velocidad, demencia y brutalidad tan propia de las bandas de Death Metal norteamericanas formadas a finales de los ochenta. "FUCKED WITH A KNIFE" es un excelente tema para declararle su amor eterno a su perpetua enamorada.

Conseguí un video de su presentación en un Wacken Open Air, con una traducción no muy correcta, pero que les dará una mediana idea del contenido de la canción: