viernes, 3 de octubre de 2008

ME ENAMORÉ EN UN BAZAR




En días pasados, mientras departía con una gran amiga al calor de unas deliciosas cervezas, comenzó una agradable conversación sobre bailes, coreografías y ritmos de antaño. En tanto yo recordaba con calidad y sabor el "Meneaito" del antiguo rey de la gozadera, alias "El General", al cerebro de mi amiga llegaron profundos afectos y recuerdos de épocas pretéritas, tonadas con las cuales se deleitaba en compañía de sus pares, haciendo coreografías que amenizaban los ratos de esparcimiento de ella y sus amigas. Una de esas cantilenas es la del video con el cual abrí este post, titulada "Me enamoré en un Bazar" del grupo femenino mexicano "Flans".


Esta canción revivió en mí la lucha existencial de sueños no cumplidos, de deseos llenos de vesania y desbordantes de sabor y gozadera: La esperanza de encontrar el amor de mi vida en la mitad de un bazar.


Siempre he considerado a los bazares - bien sea el del colegio, el de la Universidad, el de la Asociación de Padres de Familia, el de la Junta de Acción Comunal del Barrio, etc. - como un escenario ideal para encontrar una que otra mozuela con la cual compartir amenos y jocosos momentos de la vida.


El bazar está lleno de ingredientes para que el cometido se cumpla, empezando con un animador bien jocoso, con mucha chispa y que preferiblemente sea también cuentachistes y se burle de los asistentes al bazar.


"Y EN EL PUESTO No. 8 TENEMOS A MISIA GERTRUDIS, A QUIEN LE GUSTA BAILAR CHAMPETA BIEN APRETADITA"


Mientras el animador se divierte con los asistentes, en mi sueño bazaresco me invaden unas insoportables ganas de mecatear, o munchis que llaman. Sin embargo, las deliciosas tonadas merengueras / salseras / vallenateras me corrompen los tímpanos y me obligan a bailar a ritmo de los "Corraleros de Majagual" con melodías tan delirantes como "El festival de Guararé".

En medio de tanto descontrol, hace su aparición una beldad indescriptible, poseedora de un prominente busto y una larga cabellera negra, vestida alegremente con una faldita dominguera y una camisa cortica color lapislázuli, con la cantidad de carnes apropiadas para tener de donde agarrar... toda esta visión ambientada con un alarido de Alfredo Gutiérrez vociferando "NO TE CORTES EL CABEEEEEEEEEEEEEELLOOOOOOOOO, LO QUIERES TENER CORTICO, SABIENDO QUE SOY SU DUEÑO".... mientras tanto yo deliro con esa increíble aparición, muriéndome de ganas por conocer a tan noble exponente de la belleza femenina.

En ese momento me acerco al puesto No. 16, en el cual una cartulina blanca nos deja ver su razón social "LA REINA DE LA LECHONA: LA MONA OFELIA"


Le digo muy cordialmente a Doña Ofelia que me brinde un platico de exquisita lechona tolimense, haciéndole la observación respectiva sobre un buen pedazo de cuero, y una porción suficiente para mí y para dar y convidar. Doña Ofelia accede muy amablemente a mi petición, encimándome una arepita insulsa.

En ese preciso momento en que se efectuaba la transacción gastronómica, la mujer que me había quitado el aliento hace pocos minutos, caminaba alegremente hacia la carpa No. 16, bamboleando su hermosa cabellera negra a ritmo de "Todo el mundo necesita un beso" de los Tupamaros.

Alrededor todo era un caos: mi sistema nervioso había colapsado por la cercanía de esta mujer, por su forma de caminar y por su hermosa estampa. En la tarima el animador cuentachistes invitaba a los comensales del bazar a degustar los Tamales de la carpa 24, mientras bailaba torpemente "La Lambada".

Por otro lado, un grupo de familiares que habían consumido
cantidades diluvianas de Aguardiente Néctar, se disponían a iniciar el denominado "trencito", mientras los decibeles seguían aumentado, y el furor se generalizaba en el bazar, producto del licor, la grasosa comida y la desesperada e instigadora voz del animador.

Mientras tanto, yo con mi platico de lechona, tomé la fuerza del indio Pijao contenida en ese plato típico tolimense, y me atreví a hablarle a mi futuro amor. Con voz entrecortada y los músculos temblorosos, mis cuerdas vocales se activaron y de mi boca sólo salió: "Mami, quieres cuerito"... a lo que esta mozuela llena de guapura me responde: "Lindo mechudito, te recibo si me ayudas con mi cuajada con melao, que estoy empalagada".

Luego del intercambio alimenticio, todo el romance se consuma con un baile bastante apretujaito a
ritmo de un excelente popurrí con temazos como "El Eco de tu Adios", "Sorbito de Champagne" y "El Ausente" del maestro Pastor López.

Para concluir toda esta historia de lechonas e ilusueños, considero que los bazares colombianos podrían ser estimados como las festividades más animadas y sabrosas de América Latina... claro, siempre superados por las inigualables "Polladas Peruanas". Para la muestra un botón: Con ustedes "LA GRAN POLLADA SUPERBAILABLE DE COCO", con protagonistas tan ilustres como "Car'e papa" o "El pedo".





6 comentarios:

Captain Howdy dijo...

Ya se sabe que cualquier tiempo pasado fue mejor... sólo en términos de hipoteca, que antes no tenía y ahora sí.

Por mi parte todo eso que describes despierta en mi instintos asesinos que duermen latentes al acecho de cualquier incauto.

Salu2

Xuanka!! dijo...

excelente post!!!!!!!! que viva el tercermundismo carajo!!! le falto mencionar la papayera!!!

CISNE ABYECTO dijo...

OIGA, SON MAMADAS, FALTO MEL GIBSON EN SU ENCUESTA

Kain Hellraiser dijo...

Con su permiso caballero, pero no considero a Mel Gibson como un ícono de las películas de acción / bala & patada, sin demeritar su trabajo excepcional en "Arma Mortal". Un Saludo!

CISNE ABYECTO dijo...

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Anónimo dijo...

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